/ Blogger: Alex González / in Opiniones / 4 comentarios

¿Por qué nos cuesta tanto hacer actividad física? Estrategias para conseguir este hábito y cómo no fracasar en el intento

“Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito.” Aristóteles.

Según datos del estudio “Deporte y Actividad Física” elaborado por el Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco, el 98% de los y las vascas consideramos que hacer deporte es importante para mantener una buena salud, pero sin embargo sólo el 64% de las personas encuestadas admite practicar algún deporte, siendo tan sólo un 35% quienes afirman practicar más de uno, dato que nos puede indicar que la práctica regular de actividad física podría estar más cerca de esta segunda cifra (opinión de este humilde bloguero).

Por tanto, lo que vemos claro es que hay una brecha entre lo que pensamos sobre la actividad física y lo que luego ponemos en práctica. Y esto, ¿por qué sucede? ¿cómo podemos cambiarlo? ¿cómo mantenemos este cambio en el tiempo?

A continuación, os tratamos de dar respuesta a estas preguntas.

Ahora que volvemos de las vacaciones de verano muchas personas nos planteamos nuevos propósitos de mejora para este nuevo curso, y entre ellos, cómo no, está el hacer más actividad física.

Para que esto no quede en una mera intención, y al final de curso podamos ver que hemos conseguido el objetivo de tener este hábito saludable en nuestras vidas, vamos a ver qué pasos se necesitan para crear un nuevo hábito y mantenerlo. Sin embargo, antes de ello me gustaría comenzar contando una historia sobre nuestro cerebro llamada “El jinete y el elefante”

El jinete y el elefante: una historia sobre nuestro cerebro

De manera muy simplificada, podemos decir que nuestro cerebro está dividido en dos partes; una más racional representada por un jinete y otra más emocional que sería el elefante:

  • El elefante (cerebro emocional) es poderoso, pero también impulsivo y vago. Quiere gratificación inmediata, buscando placer y huyendo de cualquier atisbo de incomodidad. Solo le importa el aquí y el ahora.
  • El jinete (cerebro racional), por el contrario, es frío y calculador. Piensa en el largo plazo y puede planificar cada paso, pero requiere más tiempo y esfuerzo para actuar.

Ambos no son enemigos entre sí y están condenados a entenderse y trabajar en equipo. El elefante nos ha servido durante toda nuestra historia para sobrevivir, tomando decisiones instintivas. Así, cuando teníamos hambre el elefante nos impulsaba a movernos para conseguir alimento.

En cambio, cuando no hay escasez de alimento, el elefante, cómodo él, prefiere no moverse. Es por ello, que hoy en día donde el movimiento no es necesario para sobrevivir, pero sí lo sigue siendo para mantener una buena salud, debemos dotar de herramientas suficientes al jinete para que pueda domar al elefante y luchar contra su vagancia.


Crear un nuevo hábito y mantenerlo

Así, en la creación de un nuevo hábito, como es hacer más actividad física, debemos tener en cuenta 3 puntos clave que empoderan a nuestro jinete en la tarea de mover al elefante:

  1. Saber qué quiero cambiar, por qué y para qué quiero cambiarlo.
  2. Este porqué y para qué deben ser lo suficientemente potentes para que desee cambiar ese hábito y haga el esfuerzo por conseguirlo.
  3. Tener claro cómo acometer ese cambio y trazar un plan de acción eficaz.

Imagen: Cómo crear un hábito

En este sentido, dentro del modelo Mugiment de Orientación de actividad física tenemos todo a favor para cubrir estos puntos y entre todos y todas las profesionales implicadas ayudar a las personas a mover a su elefante interno y por tanto ser más activas.

Imagen: Modelo de Orientación de actividad física Mugiment

Concretando un poco más, he aquí algunos consejos que bajo mi punto de vista nos podríamos aplicar a nosotros mismos, o bien las y los profesionales implicados en la Orientación de Actividad Física podrían aplicar en cada uno de los puntos anteriormente citados:

  • Qué, por qué y para qué cambiar: en este punto juegan un papel crucial tanto el personal derivador (personal sanitario, docente, del ámbito social…) como los medios de comunicación. Se debe dar un mensaje claro, potente y lo suficientemente fundamentado acerca de los beneficios de la actividad física. En el caso concreto de las personas derivadoras, se debería conocer cuál o cuáles son los problemas que la persona usuaria tiene en su vida y que podrían ser potencialmente mejorados gracias a la actividad física. El mensaje debería ser lo más personalizado posible y dirigido a la emoción para que el elefante se dé por aludido.

 

Vídeo ejemplo sobre un mensaje que llega a la emoción

  • Deseo de cambiar el hábito: en parte este deseo vendrá por las creencias y valores de la propia persona, pero también en parte por lo individual y el grado en que haya llegado a tocar la emoción de la persona el mensaje dado por su derivador. En la guía de los Servicios de Orientación Mugiment tenéis a disposición una tabla (pág. 31) dónde damos unas pautas más concretas sobre cómo manejar estos mensajes en función de la predisposición a cambiar de la persona usuaria
  • Cómo llevar a cabo el cambio – Plan de acción: aquí es dónde entra de pleno la figura de la persona Orientadora, y habría ciertos puntos a tener en cuenta para que nuestra acción sea lo más eficaz posible:

 

    1. Es de vital importancia que cuando la persona llegue a la cita le preguntemos por su situación y dentro de la misma por qué (objetivo) ha venido a nuestra consulta y para qué quiere hacer más actividad física. Muy importante que la persona usuaria deje reflejados por escrito este para qué y por qué y que mantenga este papel en un lugar visible de su casa.
    2. Testar el nivel inicial y el progreso, bien mediante algún cuestionario de salud o alguna prueba funcional (ver Guía de los Servicios de Orientación). Esto nos servirá para conocer el nivel del que parte y también para comparar esta prueba con una posterior donde la persona pueda ver su progreso de manera visual.
    3. Crear consciencia sobre el comportamiento: una primera tarea a dar a la persona para que lleve a cabo será, en función de lo observado, darle una pequeña meta a cumplir durante unas pocas semanas. Esta meta debe ser sencilla y fácil de cumplir (ejemplo hacer 8.000 pasos al día, subir las escaleras de casa siempre…). Junto con esto le deberíamos dar una lista de chequeo donde deberá apuntar los días en que sí cumple o no cumple la meta. Esto servirá, por un lado a la persona usuaria para tener una visión retrospectiva de su comportamiento, y por el otro a la persona orientadora para en próximas citas conocer si la persona cumple o no con lo que le proponemos.
    4. Una vez la persona comienza a realizar más actividad física, no debemos olvidarnos de tener en cuenta qué aspectos van a influir negativamente y cuáles positivamente para manetener la adherencia a la actividad física, y así tratar de potenciar estos últimos (ver imagen).
    5. Readecuar el plan de acción y las metas en función de los progresos, que deberían ser chequeados periódicamente y compartidos con la persona usuaria con el objetivo de que sea consciente de que sus esfuerzos conllevan una mejora tangible de su situación.

Imagen: Variables positivas y negativas para la adherencia a la actividad física

Hasta aquí estos pequeños consejos iniciales que esperamos poder ir profundizando en posteriores entradas al blog. En todo caso os recomendamos que echéis un vistazo a la Guía de los servicios de orientación Mugiment donde podréis encontrar recursos prácticos y más consejos.

Ánimo y a por unas buenas riendas para domar a tu elefante!

BIBLIOGRAFÍA

  1. Dishman, R. (1994). Advances in Exercise Adherence. Champaign: Human kinetics
  2. Márquez, S. (2004). Adherencia al ejercicio físico: Determinantes, modelos y estrategias de mantenimiento. Domus, 11-12: 93-112.
  3. Márquez, S., Vives, L. & Garcés de los Fayos, E. (2010). Adherencia y abandono en la Actividad Física y Deportiva. En S. Márquéz y N. Garatachea (Eds.), Actividad Física y Salud. (pp. 193-206). Madrid: Ediciones Díaz Santos.
  4. Ruiz Juán, F., García Montes, M. & Gómez López, M. (2005). Hábitos físico deportivos en centro escolares y universitarios. Madrid: Gymnos.
  5. Vázquez, M. Siete Estrategias para Fortalecer tu Voluntad y Evitar las Tentaciones. Recuperado de: https://www.fitnessrevolucionario.com
Etiquetas:

4 comentarios

  • Muy interesante el artículo.
    Es necesaria la sensibilización y concienciación al tejido empresarial sobre la importancia de los hábitos de vida saludable entre sus empleados. Muchas personas tienen la intención y conocen la importancia de mantenerse activos pero los quehaceres diarios y las jornadas laborales maratonianas hacen imposible poder mantener este estilo de vida saludable de manera continuada. Los empresarios deben entender que no solo importan las horas de oficina en la productividad de los empleados, si no que empleados más felices y saludables incrementarán notablemente su rendimiento. Y resulta impresionante comprobar cómo gracias al deporte y una alimentación saludable y equilibrada podemos incidir en este aspecto.

  • Muy grafica la imagen del jinete y el elefante…buenos consejos para cambiar los malos hábitos
    Hay que tomar las riendas para no lamentsrnos después
    Don muchas las enfermedades producidas por la falta de ejercicio

  • Creo que no puede estar expresado más claramente. Hoy en día lo tenemos todo: lugares para hacer ejercicio, medios, personas que conocen esta práctica y pueden orientarnos, etc. Sólo queda “domar” nuestra voluntad. Ojalá este articulo nos ayude a dar un paso más en esta dirección y no parar.

Deja un comentario